jueves, 30 de octubre de 2008

Armando Calderón Barajas



Llovía sobre lo que ya estaba mojado
Tengo riquezas para comprar pobreza
Caminé hacia donde no se podía pasar
Llegué a una barda con un letrero que decía pase
Me reflejaba en el oscuro espejo
Abrí mil puertas y nunca salí del cuarto
Miré lo que por ciego no pude
Sentí escalofríos en mi piel insensible
Corrí sin tener que mover las piernas
Sublimé pasión horrible
Amor que por odio amé

Paciencia decía el impaciente hombre
Coherencia legible en letras de garabato
La fuente humedecida llorando lágrimas secas
Mientras suspiro sin aliento
Cantaba sin voz
Gritaba sin cuerdas vocales
Amarraba mis manos con nada
Locura que me vuelve cuerdo
Inocencia que me hace culpable
Amor que por odio amé

El estómago lleno comiendo hambre
Abejas obreras sin tener que trabajar
Colores sin color escrito en papel transparente
El perro maúlla el gato ladra
Respiro del agua, sin agua calmo mi sed
La herida que zurcía con cuchillos
Volaba en la tierra sin gravedad
Olía el sabor de lo que sentía
El ángel que por casa número 666 tiene
Amor que por odio amé

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